Matrimonio incluye el futuro de sus hijos como aval en la hipoteca

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Algunos de los ahorros de Felicia y Mariano para no endeudar tanto a sus hijos

 

El mundo de las hipotecas resulta cada día más duro, pero nunca se sospechó de que llegaría a este punto. Tal y como dice el titular: un matrimonio ha incluido a sus hijos como aval para conseguir una hipoteca.

Todo comenzó cuando Felicia y Mariano se plantearon dejar de vivir de alquiler, para tener su propia vivienda. Banco tras banco les iban rechazando, diciéndoles que si no disponían de al menos el 20% del valor de la vivienda mas gastos de gestión (en total ascendería la suma al 30%), y además no tenían un aval, que no soñaran con tener su propia vivienda. Así, tras pensar que vivirían de alquiler el resto de su vida, en el octavo banco que visitaron comentaron que “el único aval que tendríamos son nuestros hijos, porque el resto de gente que conocemos o tienen hipoteca, o no tienen casa, o tienen otras deudas”. El banquero que les atendió les dijo que no habría problema con poner a sus dos hijos como aval. Sorprendidos, preguntaron por las condiciones, a lo que el banquero respondió: “cuando ellos trabajen, en caso de no haber podido pagar la casa, se les retirará una mensualidad de su nómina, con los respectivos intereses generados hasta entonces”.

Al principio este joven matrimonio pensó que era una locura, pero al ver que nadie les admitía en su banco, optaron por arriesgar. Felicia contó a nuestros reporteros: “no estoy contenta por esta decisión, pero para darles un presente adecuado ya tenemos que hipotecar su futuro (nunca mejor dicho). Confiamos en poder pagar todas las mensualidades”.

Varios bancos, al conocer este caso, están replanteando sus hipotecas incluyendo esta posibilidad. Seguiremos el caso de cerca para ver a dónde lleva esto.

Madre que sabe cuándo reír y cuándo llorar nos cuenta su truco

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Y tú, ¿ríes o lloras?

 

“No sé si reír o llorar” es una frase muy empleada y especialmente recurrida para los padres que observan situaciones un tanto desesperantes. Los psicólogos han comenzado a recomendar que dejemos de confundir a nuestro cerebro con esas emociones, ya que sólo provoca choque emocional y puede suponer un inicio de bipolaridad.

Alba, de 29 años, es madre de dos niñas de 3 años. Pasó una depresión posparto severa, pero sacó muchas cosas positivas de esa situación. La clave fue una: saber cuándo tenía que reír y cuándo tenía que llorar: “Acudí a una psicóloga que es amiga mía, y me dijo que no había nada mejor que llorar cuando tocaba, y reír cuando era necesario. Así, cuando mis niñas se llenaban de chocolate hasta las cejas yo me echaba a llorar, en lugar de reírme y sacarles una foto. Me di cuenta de que eso me hizo ganar estabilidad emocional.”

Los padres que se dedican a reírse en situaciones desastrosas muestran un índice de locura mayor al de aquellos que aplican racionalidad al asunto. La psicóloga amiga de Alba lo tiene claro: “Nos gusta quedar muy bien en las redes y delante de nuestros amigos con la excusa de que ‘son niños’, pero por dentro ardemos en las llamas de la ira y nos desquiciamos con nuestros hijos. Ese sentimiento queda ahí guardado, y por eso es normal que salga un ‘tiraría a mi hijo por la ventana’ de vez en cuando” cuenta esta profesional, que prefiere mantenerse en el anonimato.

Alba aconseja no cohibirse, dejar que la lágrima salga, hacer ver a nuestros hijos que su forma de ser nos resulta desesperante en ciertas situaciones. “Los niños crecen sanos porque lloran mucho y ríen mucho. Saben cuándo toca cada cosa. Hablamos de darles una educación emocional, pero esa educación en realidad nos la dan ellos”. Reconoce que hay momentos en los que sufre a la hora de aplicar esta regla: “El peor de todos es cuando parto la cebolla. No sé cómo explicar a mis hijas de que no me siento triste, simplemente que me provoca ese picor en los ojos. Así que hemos decidido no comer cebolla en casa.” Cuenta con cierta tristeza.

Ahora nos toca actuar, madres y padres del planeta. Salvemos las emociones de nuestros hijos decidiendo cuándo reír, y cuándo llorar. Alba lo tiene claro. ¿Y tú?

Entrevista a la Súper Madre de la semana: Marian

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Nieto y abuelo en la ludoteca al día siguiente

Esta mañana esta humilde reportera ha llegado a la redacción con la lengua fuera; y cómo no, la jefa estaba esperándome con cara de paciencia infinita, sentada en MI mesa.

H: Hola jefa, ¿qué tal tu mañana?

S: Pues retrasada, como siempre, porque la entrevista que estoy esperando que me traigas debería haber salido ayer en primera página.

H: Ya. Estooooo, si, es verdad, si. Vale. Eeehhhh… la traigo aquí – digo mientras saco un papel arrugado de mi bolsillo trasero del pantalón. La cara de Sarandonga es de antología, levanta una ceja, tuerce la boca y oigo:

S: ¿¿¿Eso???

H: Oye, lo redacto ya y te lo envío. Pero si me dejas sentarme delante del ordenata, claro.

Sarandonga suspira y se levanta mirando hacia otra parte.

S: Hala, sí, ahora es que no te dejo trabajar. Espero tu gran obra maestra en mi despacho. HOY.

Se va sin mirarme. Yo creo que a esta chica el desayuno le sienta mal.

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Esta semana nos hemos preguntado por esas madres que, no solamente cuidan de sus hijos, sino que también tienen a otras personas a su cargo, como los abuelos, una tía soltera o una madre enferma. Y así hemos conocido a Marian Laparte, una mujer que tiene un hijo de cuatro años, un trabajo exigente (es gerente de una distribuidora de bolsas de papel) y un abuelo del que cuidar.

Quedamos con ella en su despacho del trabajo, muy ordenado, por cierto.

LMT: Marian, cuéntanos un poco tu situación de madre-cuidadora.

ML: Bueno, en realidad, es muy sencillo, todo es cuestión de organizarse. Y hay que decir que tengo un trabajo con un sueldo que me permite tener una persona en casa que se ocupa de las labores del hogar. Eso hay que tenerlo en cuenta, porque no todas se lo pueden permitir, y puede dar la sensación de que no realizan bien sus tareas, pero es simplemente que no tienen los recursos a su alcance para poder hacerlo.

LMT: Sí, eso es verdad, hay que tenerlo en cuenta. De todos modos, cuéntanos de quién te ocupas tú.

ML: Bueno, a ver, tengo un niño de cuatro años. Ahora que no hay colegio lo dejo por las mañanas en la ludoteca, y también me hago cargo de mi abuelo, de ochenta y seis años, con una demencia incipiente, y al que dejo en el Centro de Día. Los dejo en sus respectivos lugares y luego vengo a trabajar.

LMT: ¿Tu trabajo te permite llegar a una hora adaptada a tu situación?

ML: No, eso no, porque de mi trabajo depende el de otras personas, así que tengo que ser muy puntual. Pero me levanto a las seis, me arreglo yo, luego levanto y ducho a mi abuelo, lo aseo y preparo, y luego levanto y preparo al peque. Y así consigo llegar a las nueve aquí.

Y todo esto me lo está diciendo una mujer de punta en blanco, con un maquillaje impecable y una serenidad desbordante.

Suena su teléfono móvil.

ML: Vaya, lo siento, a ver… huy, del Centro de Día. ¿Diga? Sí, soy yo, ¿qué ha pasado? – mira hacia su mesa poniendo la mano delante de lo ojos, como sujetándose la frente. – ¿Martín? ¿Sí? ¿De verdad? Huyyy, qué despiste… sí, sí, sí, voy para allá a recogerlo. – Levanta la cara y la veo sonrojada- Perdona, tengo que hacer una llamada a la ludoteca.

La veo manejar su móvil y llevárselo a la oreja.

ML: ¿Ana? Ana, ¿qué tal?, Soy Marian, la madre de Martín. No, no está malo, no, lo llevaré ahora, es que creo que me liado un poco hoy. Oye, ¿tú no habrás visto por ahí a un señor mayor un poco despistado? ¡¡¡Aaaahhh!!! Qué alivio, sí, no, no, no, no te preocupes, voy para allá; nooooo, es mi abuelo, sí, es que creo que hoy me he despistado…

Cuelga el teléfono.

Yo no digo nada, la miro callada, y creo que, por mucho que lo intento, no dejo de tener los ojos como platos.

Me dice abochornada:

ML: Perdona, me tengo que ir… es que tengo que hacer un cambio de… bueno, da igual… que me he equivocado y he dejado al hijo en el Centro de Día y a mi abuelo en la ludoteca, chica. Ya sabes por dónde se sale, ¿no?

Y se va corriendo.

Y yo también.

Otra súper madre que no es súper madre. Otra súper madre que es una mujer normal.

Han Vancouver, desde Aquí Mismo

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Envío la entrevista al ordenador de Sarandonga y, mientras, me quedo en mi mesa haciendo unas llamadas. A los cinco minutos oigo un grito:

– Haaaaaannnnnn

Ya la ha leído. Lo sabía. Es que no le gusta nada de lo que hago. Voy a su despacho y me asomo por la puerta.

H: Hola

Me mira un poquito desesperada.

S: ¿Abuelos en ludotecas y niños en residencias de ancianos? ¿¿¿En serio???

H: Te juro que es lo que pasó. A lo mejor si dejaras de buscar lo que no existe…

S: Mira, la voy a publicar porque es lo único que tengo de supermadres, y eso es lo que te salva esta vez.

H: ¿Esta vez?

Me mira y antes de que sus rayos destructores invisibles me alcancen, desaparezco.

Conclusión: la próxima entrevista de súper madre se la haré a ella.

Otra conclusión: en su cumple le regalaré un curso de yoga.

Pamplona acabará con el “turismo de borrachera” de San Fermín y lo convertirá en turismo familiar

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Monumento al encierro en Pamplona

Así lo confirmó el pasado viernes el alcalde de la localidad navarra, Joseba Asirón.

 

El próximo 2018 será un año que permanecerá en el recuerdo de la ciudad de Pamplona. Desde el Ayuntamiento se ha tomado la decisión de cortar con ese “turismo de borrachera” que acaba caracterizando esta festividad. “Estamos llegando a situaciones insostenibles como la de Magaluf, y la violencia de género comienza a manchar el nombre de estas fiestas. Como no queremos continuar por ese camino, hemos decidido que a partir del año que viene pondremos en marcha decretos y órdenes municipales que no permitan tanta ingesta de alcohol, y sin embargo aumentaremos las actividades infantiles. En lugar de txoznas habrán puestos de ventas de biberones preparados, tarritos de frutas, limonada, horchata y demás alimento apto y nutritivo para los menores. Es más, hemos decidido suprimir las corridas de toros y poner toricos de madera, y los encierros a partir de ahora serán para madres y padres, hijas e hijos, con terneras y corderos lechales.” Afirmó contundentemente el alcalde en la Rueda de Prensa convocada con el fin de anunciar esta decisión.

Los pamploneses están divididos con esta decisión. Algunos se alegran de que ya no hayan corridas, pero se entristecen porque no podrán hacer su tradicional protesta “en contra de la tauromaquia”. Otros se alteran porque no tienen mayor tradición que el encierro y las corridas. Los cabezudos y los gigantes se mantendrán, y se prevé que habrá mayor presencia de adultos en esas actividades.

Las agencias de viajes ya están haciendo números para ofrecer packs de semana a las familias, y Marina D’Or ha anunciado que en esas fechas ofrece descuentos adicionales nunca vistos.

Todavía no se sabe si esto supondrá un aumento o descenso del turismo extranjero, pero sí se sabe a ciencia cierta que las familias pamplonesas ya no emigrarán para esas fechas a otros lugares. “Nosotros siempre nos vamos de Pamplona, no soportamos tanta gente y tanto ruido todo el rato. Nos daba muchísima pena tener que verlo todo por la tele, pero el caos que se ha ido produciendo estos últimos años nos obliga a hacer otros planes fuera de la ciudad” Comenta Fermín, padre de tres hijos.

Desde el Ayuntamiento llaman a la calma, y anuncian que “lamentablemente países como Australia han roto lazos con nosotros por estar en desacuerdo con esta decisión. El turismo australiano en esas fechas siempre ha sido determinante, y ahora tendremos que prescindir de ellos.”

Mariano Rajoy también pide calma y tranquilidad, porque confía en que “si es bueno para Pamplona, es bueno para nosotros, y si es bueno para nosotros, es malo para los demás”.

 

Se estima que la cosa quede más o menos así:

Fuente: YouTube

Científicos de Harvard demuestran que la leche materna desinfecta hasta las alcantarillas

El Dr. Howards (PhD), director de la investigación, comenzó a sospechar de la fuerza desinfectante de la leche materna cuando vio que en su pueblo natal (Ohio) no existía un Banco de Leche Materna, por lo que las mujeres que producían

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un exceso de leche, la tiraban por el fregadero. Un día pasó al lado de unas obras de mantenimiento del alcantarillado, y notó que no se percibía ese olor a podredumbre que suele expandirse tras la apertura del alcantarillado de cualquier población. Podredumbre procedente de las bacterias producidas en lugares poco ventilados. Así, tomó una muestra de las paredes de las tuberías municipales y la envió al laboratorio. Su sorpresa fue mayúscula cuando los resultados del análisis le indicaron que dicha muestra contenía restos de leche materna.

Así, de vuelta a la rutina, solicitó a la comisión de docencia el comienzo del estudio. Tras tres años y cinco meses de investigación, su hipótesis inicial ha sido aceptada.

El siguiente paso es el de conseguir que las células de la leche materna se reproduzca en laboratorio para desbancar por completo a la lejía y demás desinfectantes. Con esta investigación, la Universidad de Harvard ha sido ascendida a categoría A en “eco-friendly“.

Niño envía a sus padres a un campamento de la empresa

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Jordi, tras llevar a sus padres al primer día de campamento

Por fin ha llegado julio, la primera Operación Salida ya ha pasado, las piscinas están con aforo máximo, y las playas tienen más personas y crema solar que granos de arena. Así que todo parecía estar dentro de la normalidad… hasta que conocimos a Jordi.

Jordi tiene 9 años, y este verano ha decidido mandar a sus padres al campamento de verano, organizado por la empresa en la que trabajan. “Veía que se acercaba el verano y me agobiaba con la idea de pasar todo el rato con ellos, sin apenas tiempo para ir a la piscina o hacer guerras de globos de agua con mis amigos. Así que la empresa de mis padres me ofreció la opción de mandarlos al campamento todo el verano, y poder dedicarme a mis obligaciones de disfrute y descanso” comentaba el menor con cierto alivio. Este campamento consiste en que sus padres vayan al trabajo, y luego convivan con sus compañeros del trabajo en un camping cercano a su oficina. En dicho camping tienen tiendas de campaña, piscina y zona de hogueras para contar historias de terror nocturnas.

Varias empresas se han apuntado este verano a esa moda, ya que llevaban unos años en los que a sus empleados no les cundían las horas durante el verano porque cuando volvían a casa, sus hijos se quedaban despiertos hasta altas horas de la madrugada.

Roser, madre de Jordi, dice estar satisfecha con el plan: “Todos los días tenemos cena de empresa informal en el campamento. Convivimos con los compañeros de trabajo (y nos conocemos con más profundidad), y hay muy buen rollo hasta con el jefe, que es quien nos organiza las visitas guiadas los fines de semana”.

Para no preocupar a sus padres, Jordi ha pedido a su abuela que se pase por su casa un par de veces a la semana para que le ayude con la cocina: “pongo y cuelgo las lavadoras, y limpio la casa, pero el cocinar, con aceite caliente, me da algo de pánico, y para no comer pizza todos los días le he pedido a mi abuela que me haga unos tuppers para la semana”.

El campamento terminará a mediados de agosto, para dar tiempo a los padres de prepararse mentalmente para la vuelta al cole. Hasta entonces, los niños como Jordi necesitan descansar hasta de sus padres.